
Cruces Históricas y Artísticas
Una colección de cruces de metal con ejemplos sobresalientes de los tipos de cruces; históricas algunas y diseños originales otras. Son el regalo ideal como recuerdos para bautizos y primeras comuniones.
La colección de cruces históricas y artísticas consiste en 11 cruces que representan las principales tipologías y los estilos artísticos más distintivos, fundidas a partir de prototipos cuidadosamente realizados por artesanos mexicanos. El objetivo primordial es ofrecer al público una serie de valiosas expresiones artísticas de un símbolo con una riqueza excepcional.
Los sentimientos religiosos y la Iglesia cristiana como institución han motivado la creación artística de una manera determinante en todas sus manifestaciones y, siendo la cruz un signo y un objeto ligado fundamentalmente a la religión y a la Iglesia, no son de extrañar la calidad y variedad de realizaciones que pueden encontrarse como expresión de los estilos desarrollados a lo largo de la historia del arte: paleocristiano, prerrománico, bizantino, románico, gótico, renacentista, barroco, neoclásico, art decó y contemporáneo, de los que hemos seleccionado modelos sobresalientes para integrar la colección.
1- DE TAU CON PROCLAMACIÓN
Tiene la forma de esa letra griega y es una
de las más simples. Es denominada como
la cruz de las profecías o del antiguo
testamento por que es el tradicional
símbolo que los israelitas hacían con la
sangre de los corderos sobre los postes y
dinteles de sus puertas en la noche de
Pascua en Egipto. La cruz tau representa a
menudo la vara que Moisés convirtió en
serpiente, y por ello también se la llama
cruz egipcia. Para San Francisco de Asís
era signo de conversión y de penitencia, de
elección y de protección por parte de Dios,
de redención y de salvación en Cristo, y la
adoptó como su firma.
Incluye la inscripción (INRI ) que ordenó
colocar Pilatos sobre la cruz de Jesús.
Significa Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum,
es decir Jesús de Nazareth, el rey de los
judíos.
4- MONOGRAMA DE CRISTO
Consiste en la superposición de las letras
griegas chi (X) y rho (P) como abreviatura
del nombre de Cristo.
Sus brazos transversales se dividen para
formar la letra griega chi (X).
Los monogramas de Cristo son conocidos
también como crismones. Los primitivos
crismones sufrieron la influencia de los
signos de las corrientes místicas anteriores
y contemporáneas al nacimiento de la
iglesia cristiana.
Empezó a aparecer en las monedas romanas
después del Edicto de Milán (313), con el que
Constantino establecía la libertad de culto
para los cristianos. Según la tradición el
monograma XP se le apareció en sueños
juntos con las palabras " In Hoc Signo
vinces" (con este signo vencerás,
abreviado IHS, también referido a él como
Iesus Hominum Salvator - Jesús Salvador
de los Hombres) la noche antes a la batalla
del puente de Milvio contra Majencio. Al
día siguiente Constantino sustituyó los
viejos estandartes romanos con el águila
imperial por el labarum y ganó la batalla.
6- ORTODOXA RUSA
Presenta una forma semejante a la cruz
patriarcal, pero con el travesaño inferior
inclinado. Es una interesante composición
de cruz latina a la que se han añadido el
letrero que Pilatos hace colocar en la cruz
y la peana para apoyar los pies.
En ocasiones se representa como cruz
griega con los dos travesaños adicionales
rectos y equidistantes, y también se le
denomina cruz de los ocho cabos.
7- DE SAN ANDRÉS O DECUSSATA
Llamada así porque san Andrés, hermano
de san Pedro, fue martirizado en una cruz
en forma de aspa. También se le conoce
como cruz de frontera, porque era usada
por los romanos para marcar los límites de
sus territorios. Es representación de
humildad y sufrimiento. En heráldica
simboliza caudillo invicto en combate y
también se le ha denominado cruz de
Borgoña, por ser insignia de esa casa.
Puede encontrase en la ornamentación de
construcciones de diversas culturas,
destacando las que aparecen en la
arquitectura maya, particularmente en los
edificios del Cuadrángulo de las Monjas
de Uxmal, Yucatán.
8- CELTA
Presenta la forma de una cruz latina con
sus brazos oblicuos o curvados (en este
caso convexos) intersectados al centro por
un círculo. Se dice que los celtas en su
largo proceso de conversión al
cristianismo conservaron símbolos de
antiguas creencias que coincidían en parte
con la simbología cristiana, plasmados en
sus cruces para representar un lugar de
paso o de comunicación entre este mundo
y el más allá, un omphalos (ombligo), un
punto central del cosmos en el que se
rompen las dimensiones tradicionales del
tiempo y del espacio.
Las cruces celtas tienen su período de mayor
producción entre los siglos XV y X.
10- CAROLINGIA
La cruz carolingia es característica de la
época prerrománica.
Está compuesta por cuatro nudos celtas
entrelazados que representan, cada uno, a
la Trinidad. El círculo alrededor de la cruz
simboliza la eternidad de Dios. Se
denominó Carolingia por la dinastía que
gobernó Francia del 751 al 987, cuyo
miembro más prominente fue Carlomagno,
quien inició una política de expansión
territorial para intentar restaurar el antiguo
Imperio Romano de Occidente, lo que le
hizo enfrentarse a bizantinos, musulmanes
y germanos. Extendió su imperio por las
actuales Francia, Italia y Alemania. El
papa León III proclamó a Carlomagno
emperador en la iglesia de San Pedro,
Roma, el día de Navidad del año 800.
Se ilustra con unos rayos que parten del
punto de intersección de los brazos y el
tronco. La representación de los rayos
puede encontrarse con diversas variantes
(sol, flechas, lanzas), y, al transformarse
en una figura más abstracta, se convierte
en una especie de cruz encuadrada.
La cruz
artículo escrito por el Arq. José Ignacio Nuño Morales, publicado en la revista Algarabía
Los círculos y las cruces son los símbolos más dibujados por los niños de todas las culturas. pero la cruz, particularmente, es uno de los más antiguos signos utilizados por la humanidad y su importancia no se limita al mundo cristiano, aunque, desde luego, destaca su empleo en memoria del suplicio y la crucifixión de Jesús y como manifestación de fe en su doctrina.
Se han encontrado muchas cruces grabadas en cavernas de todo el mundo, que datan de las etapas más tempranas del desarrollo del hombre. Estos símbolos fueron usados continuamente desde la Edad de Piedra y durante la Edad de Bronce se extendió su uso ornamental, lo que se explica por el frecuente cruce de placas y alambres que implica el trabajo del metal.
Una de las formas más primitivas de la cruz es la llamada gamada o esvástica —derivada de la palabra sánscrita svastika, que significa «ser afortunado»—, cuyas extremidades están dobladas como la letra griega gamma, lo que le confiere una connotación de movimiento, fuerza o dinamismo. Estas características hacían que se le considerara emblema de la energía cósmica. El signo fue sagrado en la India y de ahí se extendió a Oriente, cuando se llevó el budismo a China, pero una vez que fue adoptado como insignia por el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, a principios del siglo xx, se convirtió en un símbolo repudiado.
Imágenes primitivas de cruces se han encontrado también enlas estepas de Asia Central y en la montaña de Altai, entre Siberia y Mongolia, que simbolizan al dios Tengri y la cosmología de tres mundos, creencia de la antigua religión altaica. En Egipto era muy común un signo en forma de t con una pequeña circunferencia o asa encima del punto de intersección de los brazos, por lo que se le conoce con el nombre latino de crux ansata, «cruz con lazo», del latín ansa, «asa». Este símbolo era frecuente en las representaciones de la diosa Sekhet y simbolizaba, entre otros conceptos, una llave mágica que abría la frontera de la inmortalidad, por lo que se usaba para describir la vida en contraste con la muerte. En su oportunidad, los cristianos coptos la adoptaron como símbolo propio.
Igual a la ansata, pero sin el asa, la cruz de tau fue muy utilizada por los israelitas durante su estancia en Egipto. Otros signos cruciformes anteriores al cristianismo son la cruz vasca o lauburu, la cruz del sol, rueda solar o cruz de Odín, la estrella de Auseklis, los nudos de la bruja y del protector, el martillo de Thor, el Irminsul y los símbolos del alfabeto ogham.
La cruz aparece también en localidades americanas antes del cristianismo y en algún momento, incluso, se malinterpretó su presencia en las culturas prehispánicas como evidencia de que misioneros desconocidos habían predicado en sus territorios. Un ejemplo de ello son las cruces grabadas en los templos de las Inscripciones, de la Cruz y de la Cruz Foliada de la ciudad maya de Palenque —siglos vi al vii—, que son representaciones de la planta del maíz, la cual simbolizaba el Árbol de la Vida en su mitología.
Este símbolo sobresale en las representaciones cosmológicas de muchas culturas, aunque es probable que la intersección de los ejes vertical —arriba-abajo— y horizontal —derecha-izquierda— sirvió, antes que nada, como referencia de orientación espacial, incluida la división del mundo en cuatro puntos cardinales; como representación de cualquier conjunto o concepto integrado por los cuatro elementos —aire, fuego, tierra y agua—, y como atributo de distintas dualidades, tales como la unión de lo divino y lo humano —línea vertical y línea horizontal, respectivamente.
Si consideramos el punto de intersección, la cruz también se ha utilizado como símbolo de cinco elementos o, cuando las líneas no se cruzan y tiene forma de "T", como la representación de tres de ellos.
Significados:
La cruz está presente en el símbolo del Paraíso bíblico, con los cuatro ríos naciendo de su centro, y, además de otros simbolismos evidentes, como el cruce de caminos —incluidos el de la vida y la muerte en varias tradiciones africanas—, se le han atribuido muy diversos significados esotéricos, como los siguientes:
comunión perfecta de la totalidad de los estados del ser
conjunción de la luz —parte superior— con la oscuridad —parte inferior—
el encuentro del individuo con su circunstancia
unión de los complementarios en un equilibrio perfecto. La línea vertical es el principio activo y la horizontal, el principio pasivo —yin y yang, femenino y masculino, Eros y Tanatos—
resolución de las oposiciones a partir del centro de un mismo eje
Árbol del Medio o Árbol de la Vida y de la Ciencia
tejido que representa el elemento inmutable y principal: todos los estados del ser y su desarrollo
Al analizar todos estos simbolismos, algún religioso cristiano ha propuesto que, si Cristo eligió morir en una cruz, fue debido al valor simbólico que posee en sí misma, independientemente de los atributos o significados que, adicionalmente, el hecho mismo le confirió.
A partir de fuentes que ignoramos, se ha atribuido a Semíramis, la legendaria fundadora del Imperio asirio—que construyó Babilonia y los míticos jardines colgantes de esa ciudad—, la idea de utilizar la cruz como formade suplicio.
La crucifixión:
También se afirma que la crucifixión como pena capital surgió entre los fenicios, para pasar después a los persas, indios y egipcios. En cualquier caso, por ciertas referencias de Demóstenes y Platón, parece comprobado que el suplicio de la cruz procedía de Oriente, desde donde se extendió a Grecia y Roma. La pena de muerte en la cruz se usó en el Imperio Romano hasta la primera mitad del siglo iv, cuando Constantino, después de autorizar y adoptar el ejercicio del cristianismo con el Edicto de Milán, abolió el suplicio en honor de la Pasión de Jesucristo.
Para no exhibir su veneración al símbolo, los primeros cristianos emplearon como distintivo las llamadas cruces disimuladas, como las ancoradas, la rasgada y los monogramas de Cristo o crismones, pero, a partir de la adopción del catolicismo, se ha utilizado una inmensa variedad de cruces, entre ellas, las de tipología más común, como la latina, la griega y la de San Andrés o decussata; las combinadas con otros símbolos, como el pez —ixtus—, los clavos, la corona o los rayos; las extraordinarias cruces celtas, tal vez las más logradas en términos artísticos; las que son propias de algunas dignidades, como la patriarcal o la papal; las vinculadas con algún hecho de la vida de Jesús, como la de su nacimiento o de la Última Cena; las que comprenden alguna característica particular de la crucifixión, como la del Calvario o la que incluye la proclamación inri en la parte superior; las asociadas al proceso de evangelización, como la triunfal o la de los cuatro evangelistas; las que se utilizaron en las cruzadas, como la de Tierra Santa, la potenzada, la paté o la patada; las que son propias de algunas órdenes, como las de Santiago, Calatrava, Alcántara y Malta; las elegidas por las familias para incorporarlas a sus blasones o escudos de armas; o las que sirven como emblema de grupos gnósticos, como las de los rosacruces, la de la Atlántida y la de agla, cuyas siglas —Ateh Gibor Leolam Adonai— significan: «Tú eres poderoso por siempre, ¡oh, Señor!».
Como es natural, no todas las formas de cruz se han utilizado indistintamente en todos los tiempos y lugares. Ya mencionamos las anteriores al cristianismo y las que son propias de algunas órdenes o jerarquías; algunas más, como la egipcia, la etiope o la ortodoxa rusa, están referidas a un país; otras, como la tau bífida y la copta, son características de una época; pero la mayoría, desde su primera aparición, se ha usado hasta nuestros días, si bien ha sufrido muy variadas interpretaciones estilísticas.
Las cruces celtas tuvieron su periodo de mayor producción entre los siglos vi y x; la carolingia es característica de la época prerrománica; las cruces patada y potenzada fueron comunes en la época románica, aunque la primera es de origen más antiguo; las trebolada y florenzada se encuentran con más frecuencia en los siglos xi, xii y, tal vez, el x; y en otras, mucho más modernas, se aprovechan diversos motivos para adornarlas, tales como la flor de lis, frutos, espinos, medallones, etcétera.
La mayor variedad de ornamentos, especialmente de remates, se desarrolló en las cruces heráldicas, cuyo empleo proviene del tiempo de las cruzadas, cuando varias agrupaciones y casas nobiliarias las adoptaron para indicar que habían tomado parte en ellas. La denominación de la mayoría de las cruces obedece a la forma de sus remates o su forma general. En el primer caso encontramos, además de las ya citadas, las botoneada, pometeada, aguzada, resarcelada, horquillada, de vid, arponada, hendida, tricúspide, bordoneada, lanceolada y apuntada, entre otras. En el segundo pueden identificarse la dentellada, vacía, partida, encuadrada, espiral, espinosa, trenzada, perforada, dividida, enlazada, anillada, fretada y floronada.
Los sentimientos religiosos y la Iglesia cristiana, como institución, han motivado la creación artística en todas sus manifestaciones y, al ser la cruz un signo y un objeto ligado fundamentalmente a la religión y a la Iglesia, no son de extrañar la calidad y variedad de realizaciones que pueden encontrarse como expresión de los estilos desarrollados a lo largo de la historia del arte.
El uso de la cruz como símbolo de la Pasión, atacado por los iconoclastas bizantinos, fue reivindicado en el segundo Concilio de Nicea (787) y tiene un sobresaliente desarrollo a partir del siglo xi, particularmente en la vida religiosa de los católicos. Los protestantes, por su parte, han sido generalmente más parcos en su uso y no usan crucifijo.